Esta cuestión afecta tanto a la organización de la formación como a su contenido. El objetivo es conectar las necesidades de competencias, las formaciones disponibles, los alumnos y el seguimiento real del progreso.
Partir de las necesidades de competencias
Una cartera útil comienza por las competencias que deben desarrollarse: herramientas, métodos, profesiones o transformaciones.
Agrupar las formaciones disponibles
Los cursos e itinerarios adquiridos constituyen una reserva que la organización puede utilizar.
Asignar según las prioridades
Las formaciones pueden asignarse progresivamente según los roles, equipos y prioridades.
Utilizar itinerarios de competencias
Un itinerario de competencias combina varias formaciones existentes cuando el objetivo requiere elementos complementarios.
Seguir el uso de la cartera
La cartera cobra sentido cuando se relaciona con las asignaciones y el progreso de los alumnos.